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Entra sin llamar

En soledad


A veces, todos necesitamos de momentos de soledad, ya sea para desconectar del ruido diario, ya sea para detenernos a reflexionar qué es lo que realmente está sucediendo en nuestra vida o incluso simplemente para dejar pasar el tiempo sin mirar el reloj. Pero ésta última es un tipo de soledad, por decirlo así, necesaria, incluso reconfortante, algo que a todos nos hace falta de vez en cuando.
Pero la soledad en mayúsculas, la soledad que permanece oculta tras las paredes de muchas
casas... es triste, dramática e injusta.
Algunas personas llegan al extremo de que el único consuelo que tienen en estas circunstancias es llamar al teléfono de la esperanza, para convencerse a si mismos de que todavía pueden hablar y ser escuchados, o apretar el botón de ese aparatito que llevan como collar para conversar con los voluntarios de la Cruz Roja.
Eso sin contar con los que mueren en soledad, o los que empiezan con el Alzheimer y no tienen a nadie...
He leído por ahí, que en España viven actualmente solas más de un millón cien mil personas mayores de 65 años, de los que la mitad superan los 75 años. Los números no engañan y está claro que cada vez es mayor el porcentaje de población de más edad, debido fundamentalmente al aumento de la expectativa de vida y a la disminución de la tasa de natalidad. Por lo tanto estamos ante un drama social que será de gran intensidad en las próximas décadas.
Cada uno de nosotros debemos ser conscientes de esta situación y empezar a mirar a la gente mayor de otra manera, sacando lo positivo de todo lo que todavía nos pueden dar, aprendiendo de sus historias pasadas, compartiendo momentos con ellos, no dejando pasar días y semanas sin que nos vean... y visitarles aunque sólo sea para ofrecerles una sonrisa... porque como dice esta frase “la sonrisa no cuesta nada, enriquece a quien la recibe y no empobrece a quien la da; apenas dura unos momentos y, sin embargo, puede ser eterno el efecto que produce. Nadie es tan feliz que no la necesite, ni tan pobre que no la pueda dar”.
Lo minimo que podemos hacer es eso, rompamos la soledad compartiendo alegría, porque al encontrar a una persona en total soledad es cuando uno se da cuenta de que nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que es incapaz de ofrecerla...
Las soledad es un buen lugar para encontrarse,
pero uno muy malo para quedarse...

Y en algunos casos...
La soledad es triste y fría, ¡pero es mejor sin tu compañía!


3 comentarios:

  1. La soledad es muy triste, yo estoy sola desde hace muchos años y tengo pocos amigos, son amigos autenticos y estan siempre que los necesito pero,hay momentos que no los llena un amigo. Me ha hecho mucha gracia el cortometraje porque casualmente tengo un gato como el del video y se llama gaspar. felicidades por este blog.
    Un saludo cariñoso.
    ana B.

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  2. Pues yo vivo solo y no quiero ni gato ni perro, ni pareja, ni hijos.
    Voy y vengo a mi antojo y si tengo ganas de asunto lo busco que hay mucho donde encontrar y estoy feliz. La verdad e que la vida hoy por hoy me sonríe y si mañana no me gusta estar solo me fastidiare.
    ¡un saludo!

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  3. Preciosa pagina para reflexionar,a mi me preocupa esa otra soledad,que es mas terrible.la que sientes en medio de una multitud.¿no te ha pasado nunca?sentirte solo en medio de una reunión o simplemente en un parque.Cuanto acerca entoncws una sonrisa complice.
    Un saludo
    Ramón

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